El día después

Pasó el fin de semana y atrás quedaron las esperanzas del equipo argentino de obtener el pasaje a la final de la Copa Davis.
Se sabía de antemano que la serie iba a ser difícil, pero también se sabía del potencial con el que se llegaba a esta instancia.
Las claves de la derrota
La actuación de Karol Beck: Tanto cuando le tocó jugar single como en dobles, el jugador eslovaco lo hizo en un nivel superlativo.
Su tenis funcionó a pleno en todos sus planos: técnico, táctico, físico y anímico.
Durante ambos partidos prácticamente no tuvo altibajos demostrando que podía aguantar la presión del momento y la responsabilidad que se había depositado en él.
Quizás el único momento de zozobra ocurrió cuando tuvo que cerrar el partido contra Guillermo Coria, pero su potente saque le permitió salir adelante.
Ese primer punto le permitiría a su equipo de dobles entrar a la cancha mucho más tranquilo al día siguiente.
El desempeño de Guillermo Coria: En contraste con el eslovaco, Guillermo no tuvo uno de sus mejores fines de semana. Aquejado por los problemas de saque que comenzaron a aparecer en el US Open, todo se le hizo cuesta arriba en ambos partidos.
Contra los 2 rivales que le tocó enfrentar dio la sensación de que su juego les facilitaba los puntos y encajaba a la perfección para ellos. Tuvo poca variedad, aunque la velocidad del juego no le dio muchas chances.
En su favor hay que decir que puso todo lo que estuvo a su alcance para intentar llevarse algún punto, con entrega, coraje y vergüenza deportiva. Adicionalmente ni Puerta ni Gaudio ofrecían alguna garantía mayor que el Mago en esta superficie.
El punto del doble: Fortalecidos por su triunfo ante Australia, la pareja conformada por Nalbandian y Puerta entró a la cancha confiada que podrían repetir la historia. El bajo nivel mostrado por Nalbandian al inicio atento en contra de poder marcar diferencias, al tiempo que Beck encontraba en Mertinak un socio ideal, con un saque también muy potente y que ponía en dificultades permanentemente.
Ambos jugadores argentinos también intentaron todo lo que estuvo a su alcance pero no “ligaron”. Aquí estuvo el punto más costoso de todos los que se perdieron.
La superficie: Evidentemente influencia y lo seguirá haciendo en esta Copa.
A pesar de todos los trabajos de adaptación y de la calidad de nuestros jugadores, una semana no fue suficiente, contra un equipo que habitualmente juega allí y la conoce a la perfección. Probablemente si se hubiera jugado en una superficie favorable al juego de los argentinos el resultado final de la serie hubiera sido exactamente al revés.
No pudo ser esta vez, pero el crédito sigue abierto. Argentina cuenta con un alto potencial y riqueza técnica que permitirá seguir soñando por varias años más.
No hay que olvidar que en esta misma cancha, Eslovaquia eliminó al campeón del año anterior (España) en primera rueda.
De las derrotas siempre se sacan conclusiones positivas y seguramente estos mismos jugadores serán protagonistas de las numerosas batallas por venir, en pos de la ensaladera de plata nunca alcanzada.









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